Unas pechugas de pollo al horno pueden parecer un plato de diario, pero cuando las acompañas con castañas, vino, soja y un toque de jengibre… la cosa cambia por completo. El resultado es una carne jugosa con una salsa potente y diferente, que convierte esta receta en todo un espectáculo.
Lo mejor es que apenas necesitas complicarte: unos cortes al pollo, todo a la bandeja y que el horno trabaje por ti. Al final solo hay que triturar la salsa, colarla y dejar que reduzca hasta quedar brillante y llena de sabor. Una receta perfecta para sorprender en una comida especial o para darte un capricho de domingo.
Paso a paso
1. Prepara el pollo
Haz unos cortes superficiales a las pechugas, añade sal y pimienta, y colócalas en una bandeja de horno.
2. Monta la bandeja
Agrega las castañas pilongas, la cebolla en juliana, un vaso de vino, un poco de jengibre y un buen chorro de soja.
3. Al horno
Hornea a 185 °C durante unos 45 minutos, hasta que las pechugas estén hechas y la salsa bien formada.
4. Prepara la salsa
Separa el pollo, tritura la salsa muy bien, cuélala y ponla en una olla a reducir hasta que espese.
5. Sirve y disfruta
Sirve las pechugas de pollo bañadas con la salsa de castañas. ¡Un plato fácil, diferente y lleno de sabor!






El resultado
El pollo queda jugoso por dentro y dorado por fuera, pero lo que realmente lo eleva es la salsa de castañas: cremosa, intensa y con ese contraste entre el dulzor de las castañas, la profundidad del vino y el toque salado de la soja. El jengibre añade frescura y redondea un plato que sorprende por lo sencillo que es de preparar.
Una receta que viste cualquier mesa y que parece mucho más elaborada de lo que en realidad es. Ideal para un almuerzo especial, una cena elegante o para darte un homenaje casero con saborazo.
Si te ha gustado esta receta, no te vayas sin curiosear el resto del blog, mi Instagram o TikTok. Hay más ideas fáciles, sabrosas y listas para lucirte sin complicaciones.