Daniel del Toro lidera uno de los equipos de la edición 2026 en una experiencia que combina cocina, aprendizaje, competición y mucha emoción.
Hay llamadas que uno tiene que pensar. Y hay otras que se responden antes de que terminen de explicarte la propuesta.
Cuando me ofrecieron participar como Team Leader en El Reto de MasterChef 2026, lo tuve claro. MasterChef forma parte de mi historia, de mi manera de entender la cocina y de muchas de las cosas que han venido después. Volver ahora desde otro lugar, acompañando a personas que quieren demostrar lo que saben hacer, me parece una oportunidad preciosa.
También una responsabilidad, no nos vamos a engañar. Porque una cosa es cocinar tú y otra muy distinta ver a alguien con el tiempo corriendo, los nervios por las nubes y una elaboración que ha decidido no colaborar.
Ahí es donde empieza el reto de verdad.

Una competición abierta a todo el mundo
El Reto de MasterChef es una experiencia culinaria que permite participar a cualquier persona, independientemente de su nivel o de si ha pisado alguna vez una cocina profesional.
Aquí caben quienes llevan años cocinando, quienes están empezando y quienes tienen una receta espectacular, pero todavía tardan veinte minutos en encontrar el pelador.
La competición se desarrolla durante todo el año y combina pruebas digitales, aprendizaje, entretenimiento y encuentros presenciales. Los participantes tienen que enfrentarse a desafíos diarios, preparar recetas con ingredientes determinados, seguir las indicaciones de un chef en tiempo real y demostrar qué son capaces de hacer ante una Caja Misteriosa.
La cocina importa, claro. Pero también cuentan la creatividad, la capacidad para reaccionar y esas ganas de seguir adelante cuando el plato no sale como uno había imaginado.
Porque cocinar también consiste en arreglar cosas. Y en disimular con mucha dignidad cuando no tienen arreglo.
El punto de partida, en el Bernabéu Market
La segunda edición arrancó con un encuentro muy especial en el Bernabéu Market – The Food District, en Madrid.
Allí se dieron cita los medios, participantes de la anterior edición y los embajadores que vamos a acompañar a los concursantes durante este recorrido. Compartí la jornada con compañeros como Raquel Meroño, Rubén García, Luzu, Chefenials y Estefanía de Andrés, entre otros. ¡Qué suerte teneros!
También estuvo Álex O’Dogherty, que será comentarista en las finales. Esto quiere decir que, además de cocinar bajo presión, habrá que asumir que Álex esté cerca con un micrófono. Yo no sé qué pone más nervioso.
El chef ejecutivo del proyecto, Rubén Fenollar, fue el encargado de liderar una presentación en la que pudimos conocer las novedades de esta edición, vivir distintas experiencias gastronómicas y comprobar el ambiente que rodea a El Reto.
Hasta conocimos a Fueguito, la nueva mascota. Y os digo una cosa: en una competición de cocina, llamarse Fueguito ya es entrar metiendo presión.
¿Qué significa liderar un equipo?
Mi papel no consiste en cocinar por los participantes ni en decirles exactamente qué tienen que poner en el plato. Consiste en acompañarlos.
Quiero ayudarles a tomar decisiones, a ordenar las ideas cuando lleguen los nervios y a confiar en su forma de cocinar. También habrá momentos para exigirles un poco más, porque muchas veces somos nosotros mismos quienes ponemos el límite antes de tiempo.
No busco platos que parezcan sacados todos del mismo molde. Me interesa ver personalidad, producto, memoria, riesgo y ganas de contar algo. A veces una receta técnicamente perfecta no te dice nada. En cambio, pruebas un guiso sencillo y sabes perfectamente quién lo ha cocinado, de dónde viene y por qué ha elegido hacerlo así.
Eso tiene muchísimo valor.
Como Team Leader, también tendré que elegir a algunos de los participantes que avanzarán en la competición y formarán parte de mi equipo. Una decisión que ya os adelanto que no será sencilla.
Aquí va a haber nivel.

Un camino que puede terminar dentro de MasterChef
Esto no es una competición que se queda únicamente en las redes sociales o en una aplicación.
Los concursantes irán superando distintas fases hasta llegar a las pruebas presenciales y a la Gran Final. Los tres mejores conseguirán acceder directamente a la fase final del casting de MasterChef España 2027.
Dicho de otra manera: lo que comienza cocinando desde casa puede acabar delante del jurado de MasterChef. Poca broma.
La primera edición reunió a más de 8.000 participantes y alcanzó una audiencia acumulada de 150 millones de impactos. Son cifras enormes, pero lo que más me interesa es lo que hay detrás: miles de personas compartiendo recetas, aprendiendo unas de otras y atreviéndose a enseñar su cocina.
Esta segunda edición incorpora también las MasterChef World Experience, un recorrido por distintas ciudades españolas que permitirá acercar el proyecto, sus pruebas y su ambiente a nuevos públicos.
La cocina sale de la pantalla y se encuentra con la gente. Ahí es donde más disfruto yo.
Cocinar, aprender y pasarlo bien
Siempre he pensado que la cocina necesita respeto, trabajo y técnica. Pero también necesita disfrute.
Uno puede equivocarse preparando un plato. De hecho, se va a equivocar. Lo importante es entender qué ha pasado, volver a intentarlo y no perder las ganas de sentarse alrededor de una mesa. Eso es lo que quiero transmitir a mi equipo durante El Reto de MasterChef 2026.
Voy a acompañarlos, a apretar cuando toque y a celebrar cada paso adelante. Y seguramente sufriré bastante viendo algunos cronómetros, porque una cosa es hablar de resiliencia y otra ver que quedan treinta segundos y todavía no han emplatado.
Pero de eso va esta aventura. De atreverse a cocinar. De enseñar quién eres a través de un plato. Y, sobre todo, de disfrutar del camino.
Familia, empieza El Reto. Y esta vez me toca ponerme al frente de un equipo.
Vamos a darle fuego.









