Daniel del Toro

Un concurso de arroces para reunir a Sevilla Este alrededor de la mesa

Daniel del Toro conduce y dinamiza el Concurso de Arroces de la III Velá de Sevilla Este, una cita que ha convertido la cocina, la participación vecinal y el buen ambiente en protagonistas de la jornada.

Daniel del Toro Concurso de Arroces Velá Sevilla Este

Hay pocas cosas que reúnan más gente que una paella al fuego.

Si encima juntas varios equipos dispuestos a demostrar quién se marca el mejor arroz, vecinos con ganas de disfrutar y una Velá de barrio, el plan empieza a ponerse bastante serio.

Este año he tenido la suerte de formar parte de la III Velá de Sevilla Este, celebrada en la Plaza Farmacéutico José Luis, con un proyecto que me hacía especial ilusión: su Concurso de Arroces.

Y aviso: aquí no se venía a echar cuatro cosas a una paella y hacerse la foto. Había que cocinar.

Arroz, fuego y mucha gente alrededor

El concurso nació con una idea muy sencilla: utilizar la gastronomía como punto de encuentro.

Equipos de aficionados se pusieron delante de los fogones para preparar un arroz seco cocinado en paella, con libertad para elegir receta, ingredientes y personalidad. Carne, verduras, propuestas más clásicas o combinaciones propias tenían cabida, siempre con una condición bastante evidente: el arroz tenía que mandar.

Cada equipo contó con un máximo de 90 minutos para elaborar su plato. Tiempo suficiente para hacer un buen arroz… o para descubrir que el arroz tiene una capacidad extraordinaria para recordarte quién manda realmente en la cocina.

Mi trabajo fue acompañar todo ese proceso, presentar a los participantes, explicar la dinámica, recorrer los puestos mientras cocinaban y, sobre todo, conseguir que el público también formara parte de lo que estaba pasando.

Porque un concurso gastronómico gana muchísimo cuando la cocina no se queda encerrada entre participantes y jurado.

Daniel del Toro Concurso de Arroces Velá Sevilla Este

Un concurso para disfrutar también desde fuera

Una de las cosas que más me gustan de este tipo de proyectos es poder acercarme a los equipos mientras están cocinando.

Preguntar qué llevan entre manos. Descubrir de dónde sale una receta. Ver quién controla el fuego y quién empieza a mirar el reloj con cara de preocupación. Hablar de sofritos, fondos, tiempos y puntos del arroz mientras alrededor sigue la fiesta.

Ahí es donde la gastronomía funciona de verdad como espectáculo y como lugar de encuentro.

Durante la jornada también compartimos el concurso con perfiles gastronómicos sevillanos como Comando Chicharrón, Como con Mimi, Cristi Granados y David Jiménez, conocido como ‘alcalde de Sevilla Este’, sumando todavía más cocina, conversación y buen rollo a una mañana en la que Sevilla Este olía bastante bien.

Y luego llegó el momento de la verdad

Una vez terminadas las elaboraciones tocaba enfrentarse al jurado.

La valoración daba especial importancia a dos cuestiones que, para mí, tienen todo el sentido del mundo: el punto y la textura del arroz y el sabor. Entre ambas concentraban el 60 % de la puntuación.

También se tuvieron en cuenta la calidad de los ingredientes, la técnica, la presentación y la personalidad de cada receta.

Porque puedes ponerle muchas cosas a una paella, pero al final llega la cuchara y se acaban los discursos.

Después de probar, valorar y deliberar llegó el fallo del jurado y la entrega de premios, poniendo el broche a una jornada en la que los verdaderos protagonistas fueron quienes se plantaron delante del fuego para compartir su forma de cocinar.

Los premios contaron con la colaboración de distintas marcas vinculadas a la gastronomía andaluza, que aportaron productos para los equipos ganadores. Entre ellas estuvieron Colonia Galeón, Blanca Parejo, Florum, Acesur, Romeros de Alanís, Arrozúa, la IGP Aceituna Manzanilla y Gordal de Sevilla y la IGP Mantecados de Estepa. Vinos, vermuts, aceite, arroz, aceitunas y dulces tradicionales formaron parte de unos lotes muy de aquí y muy pensados para seguir disfrutando de la gastronomía después del concurso.

La implicación de estas marcas ayudó también a dar más contenido al concurso y a conectar la actividad con productores y elaboraciones cercanas. El arroz Doña Ana y Marismas, los productos de Acesur, los vinos de Colonia Galeón y Blanca Parejo, los vermuts de Florum, los productos de Romeros de Alanís, las aceitunas amparadas por la IGP Manzanilla y Gordal de Sevilla y los mantecados de Estepa estuvieron presentes en los distintos premios entregados a los tres primeros clasificados.

Sevilla Este también se disfruta alrededor de una mesa

Este concurso tenía otro objetivo que me parece especialmente interesante: seguir incorporando la gastronomía a la programación de la Velá y convertirla en una razón más para acercarse a Sevilla Este.

Los barrios también construyen identidad alrededor de lo que comen, de sus fiestas y de esos momentos en los que la gente sale a la calle y comparte espacio con sus vecinos.

Y un arroz tiene una ventaja enorme para conseguirlo.

Se cocina en grande. Se cocina a la vista. Huele desde lejos. Genera conversación. Y cuando está bueno, alrededor de la paella aparecen amigos con una facilidad pasmosa.

Me quedo precisamente con eso: con el fuego encendido, los equipos pendientes de sus arroces y un montón de gente alrededor disfrutando.

Si esto sigue creciendo, habrá que ir pensando ya en la siguiente.

Yo, por si acaso, voy preparando la cuchara.

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