¿Tortilla? Hoy no. Hoy la “tortilla” la hacemos de patata y queso al horno: fina, crujientita y perfecta para envolver lo que más te guste. Estos burritos de patata son fáciles, resultones y con un puntazo que te va a sorprender: capas de patata laminada, sal, aceite, una lluvia de queso y al horno. Enfrías, das la vuelta, rellenas… y a volar.
Mi propuesta de relleno: lechuga, aguacate, tomate, pavo, un poquito de mayonesa y la salsa picante que más te guste. Pero aquí mandas tú: abre la nevera y deja que la imaginación haga el resto. Receta de 10 con cero complicaciones
Paso a paso
1. Lamina y prepara
Corta la patata en láminas finas. Colócalas sobre papel de horno en una bandeja formando un rectángulo superpuesto (como si fuese una lámina).
2. Sazona y “quesifica”
Añade un poco de sal y un chorrito de aceite por encima. Cubre con queso rallado generosamente.
3. Al horno
Hornea a 175 °C durante unos 25 minutos, hasta que el queso funda y la base quede dorada por los bordes.
4. Enfría y da la vuelta
Deja enfriar unos minutos para que coja cuerpo. Con ayuda del mismo papel, dale la vuelta a la plancha de patata y queso sobre otra hoja de papel.
5. Rellena y dobla
Coloca el relleno: lechuga, aguacate, tomate, pavo, un poco de mayonesa y salsa picante al gusto. Dobla como un burrito… ¡y listo!






El resultado
Una base de patata finita y sabrosa, con el queso haciendo de pegamento crujiente-dorado, que abraza un relleno fresco y cremoso. Mordisco de contraste total: crujiente por fuera, jugosito por dentro y ese toque picante que te pide otro bocado. Puro espectáculo para una cena rápida o un capricho de mediodía.
Si te ha gustado esta receta, no te vayas sin curiosear el resto del blog, mi Instagram o TikTok. Hay más ideas fáciles, sabrosas y listas para lucirte sin complicaciones.