Daniel del Toro

En Jerez confirmé que la cocina del futuro viene pisando fuerte

Cocinar también es compartir

Hay días en los que uno piensa que va a dar una masterclass… y termina llevándose una lección para casa. Eso fue exactamente lo que me pasó en Jerez durante un encuentro muy especial con alumnos y futuras promesas de la cocina.

Una jornada organizada por EIGO Center y respaldada por entidades comprometidas con la formación y el talento joven donde hablamos de gastronomía, sí, pero también de esfuerzo, pasión y de todo lo que hay detrás de este oficio que tanto nos engancha.

Porque cocinar no es solo sacar platos bonitos. La cocina es disciplina, compañerismo, creatividad y muchas horas de trabajo. Y eso era precisamente lo que quería transmitir a todos los chavales que participaron en esta experiencia.

Desde el primer momento se notaban las ganas. Preguntas, curiosidad, nervios, ilusión… esa mezcla que todos hemos tenido cuando empezábamos y soñábamos con dedicarnos a lo que realmente nos apasiona.

Jerez, talento y mucha hambre de futuro

Poder vivir esta experiencia en Jerez tuvo además un sabor especial. Andalucía tiene una cantera gastronómica espectacular y muchas veces no somos conscientes del talento que tenemos tan cerca. Hay jóvenes con ideas frescas, personalidad y muchísimas ganas de aprender.

Durante la masterclass hablamos de cocina, de televisión, de emprendimiento y también de los errores. Porque sí, en este oficio uno aprende mucho más de lo que sale mal que de lo que sale perfecto. Y eso también hay que contarlo.

Intenté compartir con ellos algo que para mí siempre ha sido clave: no hace falta venir de una gran ciudad ni tener un apellido famoso para abrirte camino en la gastronomía. Hace falta actitud, constancia y pasión por lo que haces. Lo demás llega trabajando.

Y ojo, que también hubo momentos para las risas, porque una cocina sin cachondeo pierde bastante gracia. Aunque alguno estuvo a punto de carbonizar una sartén y casi activamos el protocolo antiincendios. No voy a señalar a nadie… todavía.

La cocina sigue más viva que nunca

Lo mejor de este tipo de encuentros es comprobar que la gastronomía sigue despertando ilusión en las nuevas generaciones. Ver cómo participan, preguntan y se implican te recuerda por qué merece la pena seguir compartiendo experiencias.

Siempre digo que en este oficio nadie deja nunca de aprender. Da igual los años que lleves entre fogones, delante de una cámara o recorriendo eventos gastronómicos. Cada persona y cada experiencia te aporta algo nuevo.

Y esta masterclass en Jerez me dejó claro que vienen generaciones con muchísimo talento y, sobre todo, con hambre de futuro. De la buena.

Gracias a todos los alumnos, profesores y organizadores por el cariño y por hacerme sentir como en casa. Ojalá volvamos a encontrarnos pronto entre fogones, recetas y conversaciones de las que alimentan de verdad.

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