Pasta negra y salsa con albondiguillas de salchicha fresca: combinación ganadora. Doramos bien las bolitas, sumamos cebolla en juliana, tomate triturado y orégano, y ligamos al final con un toque del agua de cocción para que quede cremosa y abrazando los espaguetis. Sencillo, con saborazo y listo en un suspiro.
El truco: dorar fuerte las albóndigas para que suelten jugo y dejen el fondo sabroso; reducir el tomate hasta que esté goloso; y terminar la pasta dentro de la salsa con un cacito del agua de cocer los espaguetis. Resultado: plato redondo de los que hacen silencio en la mesa.
Paso a paso
1. Forma y dora las albondiguillas
Retira la piel de las salchichas frescas, forma bolitas y dóralas en una sartén amplia con aceite. Sazona con sal y pimienta y deja que cojan color por todos lados.
2. Sofríe la cebolla
Añade la cebolla en juliana a la sartén. Saltea hasta que esté tierna y ligeramente dorada, rascando el fondo para aprovechar los jugos.
3. Tomate y orégano, y a reducir
Agrega tomate triturado y un poco de orégano. Cocina a fuego medio hasta que la salsa reduzca y quede espesa y sabrosa.
4. Cuece la pasta
Mientras, hierve abundante agua con sal y cuece los espaguetis negros según el punto que te guste. Reserva un cazo del agua de cocción.
5. Liga y sirve
Pasa los espaguetis a la sartén con la salsa, añade un poco del agua de cocción, mezcla enérgicamente y deja que todo se ligue un minuto. A la mesa… y a disfrutar.





El resultado
Espaguetis brillantes y sabrosos, con una salsa que abraza cada hebra y albondiguillas jugosas con puntito de orégano. El agua de cocción convierte el conjunto en una salsa cremosa sin nata ni trucos raros. Un platazo marinero-casero que entra solo.
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