El huevo poché japonés es pura delicadeza. Una receta donde el equilibrio entre lo simple y lo sofisticado se convierte en arte. La suavidad de la clara, el brillo de la yema y el toque sutil del dashi o la soja, si quieres añadir, lo elevan a otro nivel. Es una de esas elaboraciones que demuestran que no hace falta mucho para alcanzar la perfección: solo mimo, temperatura justa y respeto por el producto.
En esta versión japonesa, el huevo se convierte en el protagonista de un bocado que reconforta, sorprende y enamora. Ideal como entrante, desayuno gourmet o base para platos de inspiración asiática, su textura cremosa y su sabor umami harán que lo repitas una y otra vez.
Paso a paso
1. Prepara el agua
En un cazo, calienta 1 litro de agua hasta que llegue a hervir.
2. Aparta y refresca
Aparta del fuego el agua, y a continuación, refresca con medio vaso más de agua.
3. Pocha los huevos y tapa
Es el momento, ahora, de añadir los huevos, uno o dos (o los que gustes). Déjalo tapados durante 11 minutos. Puedes incluir unas gotas de vinagre (opcional).
4. Rompe y sirve el huevo
Rompe el huevo (o los que hayas hecho), y sírvelo en un bol sobre una base que hayas realizado a tu gusto, por ejemplo, arroz y cebollino.






El resultado
El resultado es un huevo poché con una textura sedosa, blanca brillante y yema cremosa que se funde con el sabor salino y umami del caldo. Un contraste perfecto entre suavidad, calor y elegancia japonesa. Cada cucharada es un viaje al equilibrio: sabor profundo, técnica sencilla y presentación impecable.
Ideal para servir como aperitivo, sobre arroz blanco o acompañando un ramen ligero.
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