Si hay un bocado capaz de teletransportarte a la bahía de Cádiz, son las tortillitas de camarones. Finas como un suspiro, crujientes por los bordes y con ese sabor a mar que no se olvida. La clave: una masa ligera, camarones frescos y sartén bien caliente para que queden doraditas en un suspiro.
Esta versión es fiel a la tradición: perejil y cebolleta muy picados, harina de garbanzo y el doble de harina de trigo, sal y agua fría hasta lograr una crema líquida. Luego, cucharada a la sartén, extender finito, vuelta y… ¡magia! Puro espectáculo.
Paso a paso
1. Prepara la masa
En un bol añade perejil y cebolleta muy picados, harina de garbanzo, el doble de harina de trigo y sal. Incorpora agua fría poco a poco hasta obtener una crema líquida y sin grumos.
2. Camarones a la mezcla
Agrega los camarones frescos a la masa y mezcla bien para repartirlos por igual. Aquí está el truco del saborazo, ¡en que los camarones sean frescos!
3. A la sartén, finitas
Calienta una sartén con un poco de aceite. Con una cuchara, vierte pequeñas porciones de masa y extiende para que queden muy finas.
4. Dóralas y dales la vuelta
Cocina a fuego medio-alto hasta que los bordes estén dorados y crujientes. Dale la vuelta con cuidado y cocina el otro lado.
5. Sirve al momento
Saca a papel absorbente y lleva a la mesa calentitas. ¡Listas para desaparecer





El resultado
Tortillitas finitas y crujientes, con el perfume del perejil y la cebolleta y el protagonismo absoluto del camarón fresco. Ligeras, doradas y de las que hacen “crack” al morder. Ideales como aperitivo, tapeo andaluz de los que ponen a todos a aplaudir con las orejas. Una de toda la vida que, hecha con estos sencillos pasos, sabe a gloria bendita.
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