Donde la tradición se cocina a fuego lento
Hay eventos a los que uno vuelve con una sonrisa. Y la Fiesta de la Patata Nueva de La Rinconada es uno de ellos.
Este año he tenido la suerte de volver a participar como maestro de ceremonias en una cita que sabe a campo, a tradición y a orgullo por el producto local. Porque aquí la patata no es un simple acompañamiento: aquí la patata es historia, identidad y punto de encuentro.
La jornada volvió a reunir en la Plaza Alonso Cano a vecinos, agricultores, representantes del sector y muchas familias con ganas de disfrutar de una fiesta que ya forma parte del calendario gastronómico y agrícola de La Rinconada.
Una fiesta con sabor a tierra
La protagonista fue, como no podía ser de otra forma, la patata nueva de La Rinconada. Un producto que representa el trabajo de muchas personas y que cada año marca el inicio de una nueva campaña agrícola.



Durante la celebración hubo degustación popular, música, ambiente familiar y ese momento maravilloso en el que una buena olla de patatas con carne consigue reunir a todo un pueblo alrededor. Que luego hablamos mucho de gastronomía, pero pocas cosas unen más que un guiso bien hecho.
Tradición, reconocimiento y mucho orgullo
Uno de los momentos más especiales fue la entrega del premio Antonio Sánchez, que este año reconoció a José Manuel García Berbel, ‘Parada’, por toda una vida vinculada al campo.
Y eso también es esta fiesta: una forma de mirar al producto, sí, pero también a las personas que lo hacen posible. A quienes trabajan la tierra, cuidan la campaña y mantienen viva una tradición que sigue creciendo año tras año.
Además, esta edición volvió a reforzar el sello ‘La Rinconada, Territorio Agro’, una marca que resume muy bien lo que se vive allí: producto local, calidad, tradición y futuro.
Gracias, La Rinconada
Volver a la Fiesta de la Patata Nueva ha sido un gustazo.
Gracias al Ayuntamiento de La Rinconada, al Área de Agroindustria, a los agricultores, vecinos y a todas las personas que hacen posible una jornada tan bonita.
Me vuelvo con la barriga contenta, el corazón más todavía y una cosa clara: cuando un producto tiene verdad, solo hace falta celebrarlo como se merece.
Y en La Rinconada, de eso saben un rato.