Daniel del Toro

Ronqueo de atún en Jerez: producto, oficio y mucho respeto

No todos los días se puede ver un ronqueo de atún rojo en directo, y menos aún en plena plaza Doña Blanca de Jerez. ¡Menudo espectáculo!

Este sábado he tenido la suerte de estar presente en una de esas citas que te recuerdan por qué la gastronomía va mucho más allá del plato. Porque antes de que un producto llegue a la mesa, hay historia, técnica, territorio y mucho oficio.

Y si hablamos de atún rojo, la cosa se pone seria. Muy seria.

Jerez se rinde al atún rojo

La actividad formó parte de la programación de Jerez Capital Gastronómica 2026 y reunió a muchísima gente junto al Mercado de Abastos. Vecinos, curiosos, amantes de la cocina y gente con ganas de aprender se acercaron para ver de cerca una técnica tan antigua como impresionante.

El ronqueo no es simplemente cortar un atún. Es entender cada parte, cada textura, cada grasa y cada uso del producto. Es aprovecharlo todo y hacerlo con una precisión que, vista en directo, impone bastante.

Y encima con un atún de unos 200 kilos sobre la mesa. Poca broma.

ronqueo de atún en Jerez

Una técnica que se escucha

El nombre de ronqueo viene del sonido que hace el cuchillo al rozar con el espinazo del atún. Ese “ronquido” tan característico que convierte el despiece en casi un espectáculo gastronómico.

Pero detrás del espectáculo hay conocimiento. Hay manos expertas, respeto por el producto y una forma de trabajar que conecta directamente con la cultura marinera de la provincia de Cádiz.

Y eso es lo bonito: que la gente pueda verlo, entenderlo y valorar lo que hay detrás de cada corte.

Producto, territorio y divulgación

Para mí, estar en este tipo de eventos siempre es un regalo. Porque no se trata solo de presentar una actividad, sino de ayudar a contar lo que está pasando, acercar el producto al público y poner en valor a quienes saben trabajarlo de verdad.

El atún rojo tiene algo especial. Ya lo viví hace poco en la Semana del Atún de Barbate y lo he vuelto a sentir en Jerez: cuando el producto es bueno y se explica bien, la gente conecta al momento.

Gracias a Eigo Center, Gadira y a todas las entidades que han hecho posible esta jornada por seguir apostando por la gastronomía como cultura, como identidad y como forma de compartir.

Porque sí, el atún está buenísimo. Pero cuando además entiendes todo lo que hay detrás, sabe todavía mejor.

Compartir en: